21 abr 2026 · Materiales
Hormigón encofrado con tablilla, sin trampas
La veta de la madera se queda en el muro para siempre. Esa es la gracia, y también el riesgo.

El hormigón encofrado con tablilla lo registra todo: el ancho de cada tabla, los nudos, las juntas y cada error del hormigonado. No se puede lijar ni pintar después sin perder el motivo por el que se eligió.
Por eso dibujamos las tablas. Cada alzado en hormigón de tablilla lleva un plano de encofrado con anchos de tabla, juntas y pasamuros replanteados como si fuera una fachada. En obra pedimos un panel de prueba de un metro cuadrado antes del primer hormigonado real.
Hecho así cuesta alrededor de un 15 % más que un encofrado liso. Creemos que merece la pena en los muros que la gente toca y recorre cada día, y en ningún otro.
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Taller Ocre
Taller Ocre, arquitectura e interiorismo desde 2014.
Fotografía: colaboradores de Pexels